miércoles, 3 de mayo de 2017

DOS SON UNO + UNO



ESE y EME, cuando eran pequeños, vivían en una CUEVA.

 EN LA CUEVA

Allí caben muchas cosas. Y muchas personas. Hasta JOTA tiene un hueco. Pero eso será después, cuando la tripa de mamá ya no esté gorda.

EME casi siempre está dentro. ESE, desde fuera, lleva fruta y verduritas para comer. En el país de la CUEVA no hay super.

Si mamá pregunta a  EME qué quiere comer, él contesta seguro: "Lo que diga ESE". Ya en el hospital, ESE, un sabio de casi dos kilos, sabe esperar a que termine su ración de leche dulce. ESE pesa veinte gramos más.

En la CUEVA, EME tiene otro hermano, mayor y grande. "Solo lo conozco yo. Los monstruos y los enemigos lo temen". También temen al gigante Gordigón que ESE vence siempre, con la capa de trapo que la tía le recortó.

Es muy fácil entrar. EME y ESE se miran: "¡Ya estamos en la CUEVA!".

Pero no hay problema ni lío: ESE y EME también viven  en el país de su casa. Con papá, mamá y los abuelos, Carlos y Diego, Mimi y Kême, Pablo, Daniel y Gabriela. Y todos los demás.

En la CUEVA, hay otra familia. "Son otros, se acabó. No hay más que hablar", dice EME, muy seguro. Los mayores no entran en la CUEVA. "Bueno, el abuelo sí", piensa ESE, agarrando su mano en el parque.

¡SOY TU CARA !

Sin poder entrar, los mayores saben que, a veces, EME y ESE, desde muy pequeños pueden estar allí metidos. Mamá ya lo sabía cuando los bañaba, de bebés.

Mamá los pone muy juntos frente al espejo, sentados en la repisa. "Tú eres EME". "Tú eres ESE", decía riendo. Ellos piensan: “Somos distintos y todos nos ven iguales”.

Mamá siempre pregunta: "¿Quién está ahí?" EME mira al espejo. "¿Soy yo? ¡Hay dos ESEs!". Mamá se empeña: "Tú eres EME, él es ESE. Tú eres ESE, él es EME". ESE se ríe a su lado. ESE siempre piensa que, dentro del espejo, ve dos EMEs.

Nunca visten igual. "Veo mi pantalón azul con tu camiseta roja en mi cuerpo" le dice EME. “En la CUEVA yo tengo mi propio anorak y te has puesto mis zapatillas”, responde ESE.

ESTOY AQUÍ

En casa de los mayores, tampoco duermen en la misma cuna. "Yo estoy en la mía, tú en la tuya. Es mejor. Y nos dejan hablar", le dice EME cada noche, y tira el chupete. "Los mayores usan las otras palabras. Están fuera de nuestra CUEVA y no saben hablar como nosotros", responde ESE, repitiendo algunos ruidos como los de papá. Cuando se asoman a la puerta, los demás nos oyen reír con la luz apagada. El sueño ya vence a ESE mientras que EME habla, habla y habla. Porque contar cosas puede ser muy útil, hasta el llanto bajito de ESE ayuda a soñar.

Pero una noche ESE estaba demasiado triste. EME, ya en la puerta de la CUEVA, quiere dormir, cogiendo fuerte la etiqueta de su pepito. ESE llora mucho, agarrado al borde de la cuna para estar de pie. Y no se calla con el trapo tapándole la cara. Con seis meses, es difícil que los mayores entiendan tus penas. Papá y mamá no saben qué hacer.

EME sí lo sabe. EME se agarra fuerte a los barrotes y se levanta. "ESE, estoy aquí, busca como entrar dentro" le dice, y mamá no lo entiende. "Ya te cuento cómo arreglarlo", le repite, tocando su mano, suave. EME habla y habla y habla otra vez. "¡Ya entramos los dos!". ESE va callando. Y responde chupándose el dedo: "Vale, vale, mañana me cuentas más".

A veces, no estamos de acuerdo."Fatal, fatal, fatal", se oye desde la oscuridad de la habitación. "No, no, y no",  respondes con esas palabras de mayor. Papá no entra para mandarnos callar, ya sabe que nosotros lo arreglamos todo.

ESTÁS A MI LADO

Porque la vida en el país de la CUEVA tiene problemas de cada día que los mayores no solucionan. ESE y EME crecen y ya pueden andar, coger coches y pelear. Y ser amigos otra vez. “Aprendemos muchas palabras de papá y mamá”.

Correr por el salón de casa es divertido hasta encontrar las cortinas, una y otra vez. "Corre. Yo, en este lado. Tú, al otro. Los demás, fuera  de la CUEVA, lejos, en el sillón". ESE y EME chocan sus manos a través de la tela transparente que tapa la ventana y su risa fuerte se oye en toda la casa: “No podemos parar de reír”. "Salimos y entramos al salón cuando queremos. Estamos muy juntos aquí dentro ¿Te acuerdas?".

Vivir con los mayores, también es divertido. Despertarse por la mañana es estupendo. Tú estás ahí y no hay que llorar. Da mucha risa lo bien que lo pasamos. Porque EME es un niño orquesta, dicen los demás. Imita todos los ruidos. "Y no te deja hablar", piensa ESE.  Hasta conoce poesías:

"El otoño ha llegado.
Todo cambia de color.
El suelo tiene una alfombra
Roja, amarilla y marrón"

Además, aprendemos cosas. ESE lo explica todo. Él lo entiende: "Esto - ¡tan difícil!-, hoy lo hago yo; y te lo enseño. Tú lo haces mañana. ¡Y me enseñas lo que has hecho ayer!, ¿vale? ". Es como los dientes: hoy me salen a mí y mañana a ti. Hoy andas tú y mañana yo. Si EME está malo, ESE llora para acompañarle. Está a su lado.

 ¿DÓNDE ESTÁS?

A veces, es difícil reír. Como esa tarde cuando se llevaron a EME al hospital. Al mismo donde salimos el primer día de la CUEVA. Otros días, ESE tose; o a EME le duele la tripa; o a su cuerpo - se queja - "le han salido granos". Aunque papá o mamá te llevan al médico, no pasa nada. Pronto vuelven con el hermano y la medicina.

Pero una vez tardaron más. ESE pasa tres noches sin contar sus aventuras, sin oír a EME empezar con "Había una vez" para dormir; sin que canté su canción de "La, la, la", cuando le arranca el coche de su mano. A  ESE no se le va la tristeza, y mamá lo nota. ESE no encuentra el camino para entrar en la CUEVA.

¿Cómo ESE va a salir a la calle sin agarrarlo fuerte de la mano y decir: "Vamos EME"? "A quién va a mirar confiado cuando algo "está fatal"? ¿Cómo va a hurgar sólo en el cofre de tesoros del bolso de la abuela?  ESE no encontraba como  dar la mano a EME cuando los "dibus" le dan  tanto sustito. ESE grita por la mañana: "¿Dónde estás?" y EME no sale. No se esconde, debajo de la sábana para asustarle: "Soy yo, estoy aquí" y no lo dice.

Solo queda esperar, chupándose  el dedo ¡Él va a venir!

TENEMOS SUPERPODERES

Porque la CUEVA da superpoderes. EME sabe que a su cuerpo le pasan algunas cosas que ESE, que lo explica todo, no  entiende. Sentado en el orinal, "aprieto y no sale", le dice. EME se pone rojo sin que le hagan nada y se hace heridas por jugar y caerse. Se inventa la canción de la "Gallina Carolina" para bailar y se mueve como las señoras de la tele. Pone cara de payaso diciendo "soy EME y estoy aquí dentro”.

ESE también tiene superpoderes. Con dos años, se pierde en el parque y sabe volver solo. Se lo explica al abuelo. "Me he ido del parque andando y llorando". EME, otra tarde y más mayor, tampoco encontró al abuelo en el camino de vuelta. Pero ESE, desde la CUEVA, le gritó cómo volver y se acordó.

EME inventa "calabras" como el del coche "pimiento", que papá llama Fiat 500. Sabe que el pis es la salsa de la caca;  que mamá se "pone los otros ojos" y los llama lentillas. Hasta sabe hablar desde muy lejos con el coche de Rrallmacuín, más bonito que el móvil de papá.

Cuando están dentro de su CUEVA, ESE, dormido, puede decir, "coge al abuelo" y EME lo encuentra. Sabe llamar a EME con solo mirarlo, y él viene. Como el ascensor, que los mayores traen tocando un botón y ellos solo gritando muy alto "Ascensooorrr".

ESE recoge cosas especiales del suelo, en la calle, en la casa, en la CUEVA, en el patio del cole. Él lo explica: “Me interesa”. Sabe que es extremadamente limpio aunque mamá se empeñe en lavarle las manos y no dejar que chupe su dedo. Guarda esos "cuenteuros" que dan a papá en el mercado, que paga con los dineritos rojos, amarillos y de papel.  EME siempre sabe dónde los guarda:”Están ahí, dentro, en la entrada de la CUEVA. Búscalos, en el cajón”

 Y los dos ya aguantan muy bien el peso de JOTA sentado encima de su tripa. Tienen superpoderes.

ESE Y EME tienen tantos superpoderes que, aunque no van a la misma clase del cole, se encuentran. ESE se lo dice: “No te busco. Te veo”

FUERA DE LA CUEVA

En algo coinciden en casa y en la CUEVA. Nadie es más bonito que JOTA, su bebé. Y nada les gusta más que el abuelo pelando fruta para merendar. "¡Qué día más maravilloso!" dice EME cuando, en la cena en casa, recuerda la tarde en la feria cogido de su mano. 

El abuelo tiene "casipoderes" y puede entrar en la CUEVA. No lo ha hecho nunca. Papá trabaja, mamá trabaja, la abuela trabaja pero el abuelo no. ESE dice a papá que el abuelo es el más rico del mundo porque trabaja un día menos que Papá Noel. Y tiene un coche estupendo. Y ellos lo pueden conducir,  y llevarlo de la playa al campo con decir solo "Brumm". El país de la CUEVA tiene buenas carreteras.

Es muy fácil entrar y salir de la CUEVA y los demás no lo saben. Te puedes ir dentro cuando te mandan a pensar al rincón. Y se juega al  club de la "dlucha". Afuera, con el palo láser, también se vence al enemigo. Solo hay que decirlo: “Relájate, cobarde. Estás vencido". Dentro se pueden recoger los cacahuetes de los aguacates del abuelo y tienes una gran cosecha.

EME y ESE  tienen en la CUEVA su medalla de super- héroes por bomberos policías. Rescataron a un niño de un incendio. Aunque ESE dice que ya estaba muerto.  Fuera de la CUEVA, EME, una vez también lo fue. Se cayó a la charca de pueblo saltando con la bici. ESE no lo vio y no lo cree. Pero EME sabe que llegó a la orilla, tan contento, mojado y sin heridas.

Y fuera de la CUEVA existen más amigos. Hasta esa señora tan mayor, amiga de mamá, que quería ser otra nueva abuela; ¡de ellos que ya tienen dos! "¿Abuela?, no - le dice EME -. Pero nos encanta tener nuevas amigas".

Además está Kême, que tiene su propio país, y cuando se pinta los labios de rojo, a ESE le parece muy distinta, como una chica. JOTA ya comienza a hablar, sabe esconderse, duerme al lado y te quita las madalenas del desayuno.

 FIN

ESE y EME ya  cumplen cinco años. Son grandes. También se puede entrar a la CUEVA cuando te regañan. “Pero poco. La CUEVA es solo de niños pequeños”, dice EME. "Ya no. Aquí estamos bien, con todos los demás".Y la tripa de mamá tiene otro sitio para los nuevos hermanos, sabe ESE. Aquí, en el país de los mayores, hay muchas cosas que interesan. EME piensa lo mismo.



Pero ESE, a veces, lo duda. ¿Y si entra un poco en la CUEVA? El cole no se acaba nunca, y despertarse siempre en el mismo sitio, merece que grites "¡Qué clase  de futuro es éste!". EME también lo cree.

8 comentarios:

  1. Bienvenida al mundo de los blogspot.
    Sigue escribiendo como lo haces.
    Leer tus relatos es apasionante y dice mucho de ti y todo lo que llevas y has aprendido.
    Desde hoy me considero una de tus seguidoras y orgullosa de tenerte como hermana.
    ADELANTE
    Concha

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  2. Bienvenida al mundo de los blogspot.
    Sigue escribiendo como lo haces.
    Leer tus relatos es apasionante y dice mucho de ti y todo lo que llevas y has aprendido.
    Desde hoy me considero una de tus seguidoras y orgullosa de tenerte como hermana.
    ADELANTE
    Concha

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  3. ¿Cómo puede caber tanta dulzura y tanto amor en un relato? Es precioso, me alegro de que hayas vivido todas esas vidas con ESE y EME, son maravillosos. Espero el siguiente cuento con muchas ganas. Sigue escribiendo.
    Un beso
    Marina

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  4. Qué placer leerte Marisol. Me deslumbra tu escritura como un sol naciente: toda su fuerza, su transparencia y su inocencia están allí. Un abrazo desde Argentina. Cristina Fulla

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Genial Marisol Enhorabuena Me alegra un monton que te hayas decidido a publicar y sobre todo agradecerte que nos dejes compartir. Siempre he pensado que escribir es una manera de abrir suavemente el alma para ver que sucede dentro para después contarlo lo mejor posible y para eso tú tienes un tesoro en vivencias y mucho arte y técnica para contarlas. Me siento orgullosa de ser tu amiga.
    Juana Maria Beño

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  7. La lectura de tu cuento ha sido un placer fresco y limpio. Enhorabuena. Nos dejas la miel en los labios, cuando parece que se va a ampliar el escenario con nuevos nombres de personajes. Un beso "rande" de un solyelofan.

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  8. Por fin me he metido en tu blog y ya desde ahora voy a seguirlo. Un abrazo.
    Ánchel

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